sábado, 28 de abril de 2012

Stadtluft macht frei


Me gustaría hacer una análisis sobre un texto, para mi interesante y actual de Bauman, "Vivir con extranjeros"
El texto del autor Bauman, Vivir con extranjeros, se consolida en la interacción que surge en las ciudades, pueblos, barrios, zonas… entre las personas residentes.
Toda persona es diferente al resto, sabemos que nadie es igual a nadie, pero a pesar de este conocimiento, tenemos miedo; pero no es un miedo a otras personas diferentes. El temor nos viene cuando esas personas no son lo que conocemos o no son las que tienen características similares a las nuestras, es decir, una persona de una ciudad concreta, no tiene miedo a alguien perteneciente a esa ciudad; o porque lo conoce, o porque a pesar de conocer sus diferencias considera que se asemeja a sí mismo… pero sí tiene miedo a la persona que viene de fuera, al extranjero.
Para poder superar este miedo, las personas creamos barreras, con las cuales consideramos que nos podemos sobreproteger, para que lo nuevo, lo diferente, a lo que tenemos miedo no nos haga daño.
El miedo que las personas sufrimos hacia los extranjeros no siempre se ve de la misma manera, al igual que una moneda no cae siempre hacia el mismo lado. A la misma persona que ha tenido miedo hacia lo que considera diferente, pueden ocurrirle diferentes sucesos que le lleven a ser la persona observada, la temida. Existen transformaciones que las personas no podemos controlar y hacen que nos convirtamos en individuos sin medio de sustento, convirtiéndonos así, en alguien superfluo, en un sujeto inmigrante que debe moverse para poder sobrevivir, porque en este caso, ese sujeto es el considerado trasmisor de desgracias, y por tanto, el nuevo punto de mira sobre el que trazar las barreras.
Me gustaría mencionar el término de superfluo debido a la transformación que dicho término ha sufrido. Ser una persona superflua actualmente, es considerada como alguien inútil, innecesaria, pero en años anteriores alguien superfluo era aquella persona que simplemente estaba en desempleo. Pero, ¿Simplemente?
Ahí me gustaría destacar otra diferencia. Actualmente una persona en desempleo no supone la problemática que en años anteriores suponía, ya que un desempleado sugiere algo que se sale de lo normal; un estado laboral no aceptado por la sociedad. En definitiva, un excluido social, porque un sujeto parado es aquel que no puede acceder, aquel que está fuera del sistema de clases.
Entonces, el conjunto de términos y situaciones de miedo que la sociedad plantea, hace que me surjan diferentes preguntas a las que no obtengo contestación.
¿Surge la exclusión porque esos sujetos excluidos sobran? ¿Quién sobra? ¿Lo superfluo, lo diferente, lo desconocido…?
No quisiera dejar en el aire la diferenciación de ciudadanos que residen en una misma ciudad o territorio. Como ya he señalado al comienzo de mi análisis todos y cada uno de los componentes que viven en nuestro planeta son diferentes, con características no comunes en todos los casos.
Por ello, dentro de un mismo territorio pueden coexistir personas de dos tendencias muy diferentes. Seguro que en nuestra propia ciudad podemos ver o conozcamos a personas que consideren a los extranjeros los problemáticos de cuestiones económicas, de empleo… consideran que los extranjeros no tienen “clase o prestigio” como para vivir en un mismo territorio. Técnicamente esta tendencia es más conocida como mixofobia.
¿Esperaríamos nosotros la misma respuesta? Aunque sabemos que la sociedad es cambiante, no podemos o no queremos asimilar ese echo porque no queremos vernos en situaciones que otros individuos extranjeros han sufrido y sentirnos rechazados o de la misma manera que nosotros hemos hecho con los extranjeros de nuestra ciudad.
Sin embargo, al igual que podemos conocer o encontrar a personas con tendencia a mixofobia, podemos encontrarnos lo contrario, es decir, personas que quieran o no les importe una interacción con extranjeros. Les escuchan, viven experiencias diferentes o desconocidas… en definitiva, a este tipo de personas les gusta mezclarse con las diferencias. Esta tendencia es la llamada mixofilia.
Me gustaría concluir este análisis con la frase alemana “Stadtluft macht frei”, el aire de la ciudad te hará libre. He elegido esta frase para concluir porque, respecto a todo lo comentado en el análisis anteriormente sobre miedos, personas diferentes, superfluas… considero que sería conveniente quizá, sólo salir a la calle, al aire de la ciudad y poder comprobar la diversidad cultural que somos capaces de convivir en u territorio pequeño; observar cada detalle de interacción entre alguien extranjero y alguien que vive más tiempo en dicho territorio y poder llegar a la conclusión de que esa interacción y convivencia hace que seamos libres, libres de prejuicios y de miedos.

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